Mostrando entradas con la etiqueta mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mundial. Mostrar todas las entradas

12 de julio de 2010

España, campeona del Mundo

Ya sé que no tiene que ver nada con la cocina pero hay cosas que no quiero que se me olviden en la vida y a veces, para no olvidar, hace falta escribir. 

No quiero olvidar que Javi y yo vimos el partido de la final de la copa del mundo que ganó España dos semanas antes de casarnos, en el 2010, en una pantalla "gigante" instalada en la Plaza Mayor de Segovia. Que nos pintamos la cara con la bandera de España. Que aplaudimos con los aplaudidores que regaló Mundo Laboral.

No quiero olvidar el mal rato que pasamos en las prorrogas, ni la patada voladora que un holandés dio a Xabi Alonso, ni el gol de Iniesta a siete minutos del final, cuando nos supimos ya campeones. Ni a Pepe Reina corriendo por la banda para llegar el primero en la celebración del gol.


No quiero que se me olvide nunca la cara de sufrimiento de mi novio y sus lágrimas de emoción y alegría cuando pitaron el final del partido. Los bailes que nos marcamos en la Plaza Mayor al ritmo del Waka Waka de Shakira mientras alrededor nuestro sonaban los petardos y saltaba los flashes de cientos de cámaras.

No quiero olvidar las bocinas, las banderas en la calle, los gritos de "yo soy español, español, español", la alegría de mi padre al otro lado del teléfono, la emoción colectiva, la riada rojigualda de gente que bajaba por la calle Real contagiados por una felicidad casi histérica. 


No quiero olvidar las lágrimas de Casillas, el manteo a Vicente del Bosque, la cara de tonto que se le quedó a Robben e incluso la imagen de un Puyol avergonzado saludando a la Reina tapado sólo por una toalla (después del partido contra Alemania) ni la celebración de Camacho.


Ni el beso emocionado de un portero enamorado de su novia periodista, a pesar de las críticas. ¡Qué grande es el fútbol! Y cuántas emociones mueve.

10 de julio de 2010

Recetas para un Mundial V. Bocata de sardinas

Cruzo los dedos por que hoy se repitan escenas como ésta en esta santa casa:


Ya sabemos lo que vamos a merendar-cenar hoy para disfrutar del partido en el que España va a machacar a Holanda con un resultado a favor de 3-1 (goles de Villa, Pedrito y Torres): un bocata de sardinas. Pero no un bocata de sardinas cualquiera, no. El bocata de sardinas que cenaremos a la salud de España será el que ponen en el Gil, un bar de Logroño, alejado de la ruta turística y cuya especialidad es esta deliciosa mezcla de ingredientes tan españoles, tan tradicionales, tan buenos. 

Ingredientes para un bocadillo de sardinas del Gil: 
Un buen pan
Una lata de sardinas en aceite de muy buena calidad
Un bote de guindillas en aceite de muy buena calidad
Un bote de anchoas en aceite de buena calidad

Cortamos el pan y ponemos alternativamente una sardina, una guindilla, una anchoa hasta cubrir toda la superficie. 

Tapamos, agarramos por la base con las dos manos y mordemos. Ummmmmmm, de-li-cio-so. 

No hay bocadillo de sardinas mejor que el de El Gil, un capricho de dioses sanísimo que hay que darse al menos una vez cada seis meses. O una vez en la historia. Va por España y porque el pulpo Paul acierte la quiniela.

Sugerencia de presentación: bocadillo de sardinas del Gil,
patatas fritas Hacendado Gourmet, cerveza Paulaner fresquita.



Psss, ¿quieres ver otras recetas de platos perfectos para disfrutar del deporte rey? Puedes verlas aquí o aquí  o aquí o aquí o pinchando directamente en las pestaña del menú superior horizontal en la que pone Mis Especiales.

7 de julio de 2010

Recetas para un Mundial IV. Granizado de sandía

Segovia no tiene punto medio: o te hielas de frío o te asas de calor. Y en esas estamos. Aguantando a la estepa castellana y su clima con estoico sentimiento. Hacemos lo que podemos, con ciertas ayudas.

He pensado que lo mejor era ponernos frescos y patrióticos de cara al partidazo de esta noche entre España y Alemania, partido que, no es por nada, vamos a ganar (dedos cruzados). Por eso, en casa Eche-Garcibaq pensamos ver el partido acompañado de un delicioso granizado de sandía casero que me parece el refresco perfecto para el verano. Sí, está tan rico como parece por la foto.



Guauuuu, no me digáis que no parece un aténtico Fressisuis (¿se escribe así?) comprado en el Badulake.
La verdad es que esta receta de granizado de sandía es tan fácil que me da un poco de vergüenza compartirla porque la verdad no tiene misterio.

Lo único que he hecho es partir como un tercio de sandía, quitarle las pepitas sin mucho esmero (he quitado sólo las fáciles) y después lo ha pasado todo con la batidora. Lo he puesto en un bol apto para congelador (unos de plástico que compramos en Ikea) y lo he metido en el congelador.

Después lo he ido sacando del congelador cada hora para volver a pasarle la batidora, haciendo que el hielo que se había formado se rompiese y que así la textura no quedase como un polo de hielo sino como un granizado.

Y eso lo he hecho unas cuatro veces, o sea, que lo he tenido en el congelador cuatro horas. Y después, a disfrutarlo.

Fresquito y fácil. Aunque eso sí, hay que hacerlo con tiempo para disfrutarlo al máximo.


Psss, ¿quieres ver mis otras sugerencias culinarias para disfrutar del Mundial de Fútbol en condiciones? Puedes verlas aquí o aquí  o aquí o pinchando directamente en las pestaña del menú superior horizontal en la que pone Mis Especiales.

1 de julio de 2010

Recetas para un Mundial III. Hamburguesas para Gourmet.

Pues que ayer me puse caprichosa y después de dos semanas en las que la declaración de la renta, la despedida de soltera en Salamanca, los dos tercios de la plantilla de mi empresa de vacaciones y yo al timón, etc, etc me han tenido secuestrada y sin tocar un fogón me dije, nena, hoy toca cocina. Y me curré esta pedazo de hamburguesa.


¡Qué me gusta a mí una hamburguesa grasienta! En Logroño tenemos un par de sitios donde el pan es deliciosos, la carne buenísima y los ingredientes espectaculares, pero aquí en Segovia... Bueno, aquí son más de cochinillo y, sinceramente, no me atrae mucho la idea de pasarme la vida metida en uno de los dos (sí, sí, 57.000 habitantes y hay dos) Fosters que hay por aquí. Así que me toca currármelo en casa y yo, encantada.

Además, me parece a mí que no hay un mejor plato que este para disfrutar el próximo domingo sábado del partido España-Uruguay Paraguay. Así que ahí va, para vosotros mi receta de la hamburguesa para gourmets.

La base, el filete de hamburguesa y el pan, la podéis usar como queráis. Yo hoy os ofrezco una combinación un poco más especial pero los ingredientes que pongamos entre el pan y la hamburguesa pueden ser los que queramos: desde los clásicos tomate, queso en lonchas, lechuga y pepinillo hasta cosas más curiosas como un poquito de queso de roquefort o incluso untar el pan con queso Philadelphia. Como queráis. A mí me apetecía hacer algo más especial por aquello de salirnos de lo habitual y me ha quedado un plato rico rico rico.

El pan lo hice con esta receta maravillosa de Su, que ella explica muy bien en su blog. Merece la pena intentarlo porque, aunque lleva su tiempo hacer tu propio pan en casa,  tiene su recompensa. Además, da igual que con la receta de Su salgan mucho panecillos (unos 8) porque tostados en la tostadora y con mantequilla y mermelada están deliciosos para desayunar, así que se pueden aprovechar perfectamente.

Dicho lo cual, al lío.

Hamburguesas con pan casero, pimientos, queso Grana Padano y cebolla caramelizada.
Ingredientes para unas 4 hamburguesas:
- Medio kilo de carne picada de mezcla
- 1 huevo
- Una miga de pan empapada en leche
- Un bote de pimientos en tiras
- Una cebolla
- Queso Grana Padano partido en lonchitas finitas.
- Un diente de ajo
- Sal
- Aceite
- Pimienta
- Mostaza

Preparar carne picada para hacer hamburguesa. Ponemos toda la carne en un bol de cristal. Cascamos un huevo entero sin batir. Añadimos sal, pimienta, un diente de ajo rallado o hecho puré y la miga de pan empapada de leche. Opcional, una cucharada de pan rallado. No es necesario pero le da un toque.



Con las dos manos mezclamos bien todos los ingredientes estrujando la carne con los dedos. Cuando esté todo bien mezclado, vamos cogiendo montoncitos con la cantidad de carne que queramos. Hacemos una bola con las palmas de la mano (como cuando jugabais con plastilina cuando erais pequeños) y los aplastamos con la mano dando a la hamburguesa siempre el grosor un poco más fino de lo deseado. Al ponerlo en la sartén la carne se encoge un poco y la hamburguesa se engorda.

Freímos en una sartén con aceite caliente. Y listo.

Cebolla caramelizada. Partimos en juliana la cebolla y la freímos a fuego lento (yo oscilo entre el 2 y 3) en una sartén con un par de cucharadas de aceite. Vamos dejando que se poche, moviéndola con una cuchara de palo. uando se ablande un poco añadimos un par de cucharadas de azúcar moreno y mezclamos bien. La cebolla pasará a transparentar y después irá cogiendo cierto color dorado. Seguimos dando vueltas subiendo y bajando el fuego según necesidades, pero siempre entre el 2 y el 3.  Pasarán unos 20 minutos.  Cuando la cebolla tenga un tono doradit, añadimos una cucharada o dos de agua y mezclamos. Con los propios azúcares de la cebolla y el agua, se hace un caramelo natural que da cierta textura como pegajosilla a la cebolla y entonces ya está lista. 


Abrimos el pan. Untamos de mostaza (creo que a esta receta le va muy bien la Dijon o la de grano, pero allá cada cual con sus preferencias) y montamos la hamburguesa en este orden: queso, pimiento, hamburguesa, queso, cebolla caramelizada. Y a zampar. Buenísimo. Delicioso. Superlativo. No es por echarme flores, pero caviar puro. ¡Qué ustedes lo disfruten!


17 de junio de 2010

Recetas para un Mundial II. Guacamole!!!



Ahora que ya sabemos que ha hecho España en el primer partido, que ya hemos lidiado con la primera desilusión, que hemos asumido la derrota y miramos con optimismo al futuro, lease el partido del próximo lunes de España contra Honduras (¿o era El Salvador? En fin, ¡viva Honduras!), he pensado que estaríais listos para asmilar mi segunda sugerencia de platos para comer delante del televisor mientras vemos el enésimo partido del Mundial de Sudáfrica 2010: ¡¡¡¡¡¡Guacamole!!!!!!

Sí, sí, lo sé, os gusta el guacamole tanto como a mí. Es que el aguacate tiene una cosilla especial que lo hace irrestible: ese color verdecito, ese sabor suave, esa textura mantecosilla.... ummmmm. Os aviso que ahora es la mejor época para ir al super y encontrar aguacates en condiciones. Después de un invierno en el que nos han intentado dar gato por liebre con aguacates más duros que el pie de San Pedro y más inmaduros que Will Smith en el Príncipe de Bell Air, ha llegado el momento de comprar a mansalva y degustarlo de mil maneras.

Y hacedme un favor, si os gusta el guacamole no compréis ese que venden en bote en el supermercado, no os hagáis eso a vosotros mismos, no hace falta torturarse innecesariamente, no, no, no.

En cualquier caso el único secreto que tiene un buen guacamole es que todos los ingredientes estén muy maduros porque de lo contrario tendrá un sabor muy soso, poco definido. Así que ya sabéis, aguacate maduro, tomatito sabrosón y listo.

Ingredientes para una buena ración de aperitivo de Guacamole:
- Un aguacate maduro (aseguraros de que está muy maduro, duro no vale)
- 1 diente de ajo (opcional, que a no todo el mundo le gusta el ajo)
- Un tomate
- Una cebolleta
- Zumo de medio limón
- Sal
- Aceite de Oliva
- Una bolsa de nachos sin sabor a nada. Al natural.


- Pelamos el aguacate. Lo partimos en trozos pequeños y:
*Opción 1: lo machamos con el tenedor hasta conseguir un puré verde algo basto.
* Opción 2: lo pasamos por la batidora hasta conseguir un puré verde muy fino.

Yo opté por lo rápido: la batidora. Si vosotros también optáis por la batidora, es necesario añadir una cucharada de aceite de oliva y el zumo de medio limón, un diente de ajo antes de triturarlo. Como digo, el ajo no es obligatorio pero potencia el sabor muchísimo. Si lo hacéis a mano, añadimos la cucharada de oliva, el zumo de limón y la sal después de triturarlo con el tenedor. Mezclamos bien con una cucharada y probamos para ver si es necesario rectificar de sal, que seguramente será necesario, y si nos gustaría añadir un poco más de zumo de limón.


- Partimos un trozo de tomate (como un cuarto) y picamos en cuadraditos menuditos.
- Hacemos lo mismo con media cebolleta, muy menudita. Y añadimos al puré verde. Si os parece que el puré tiene pocos tropiezos, picáis más tomate, picáis más cebolla y añadís al purecito. A mí, personalmente, me gusta con mucho tropiezo.

- Adornamos con un poco de tomate y cebolleta picada por encima(yo añadí un poquito de pimiento verde italiano, pero más que nada, por la nota de color. No es necesario).

- Servimos con nachos y a comer.

- No me digáis que no tiene buena pinta.


Psss, ¿estás ávido de otras ideas para aperitivos y platos futboleros? Clica en la página de Mis Especiales (arriba, en el menú horizontal) y elige la opción Menú para un Mundial.

15 de junio de 2010

Recetas para un mundial, conciliación de la vida futbolera y marital y una receta de wrap de espinacas



Una vez, viendo el fútbol con Javi y sus amigos, Casillas no consiguió parar dos penaltis que le lanzaron y se quedó con cara tristona pegado al palo. Mientras los demás espectadores le insultaban por panete, yo asistía al espectáculo compungida por el pobre Casillas y dije: “Pobre, está a punto de llorar”. Los amigos de Javi empezaron a reírse de mí: “El fútbol según una chica, Casillas a punto de llorar por no parar dos penaltis”.

En aquel momento comprendí el vacío insalvable que se abría entre nosotros: el fútbol. Que no es que no me guste, que lo que pasa es que me da igual. Eso sí, disfruto mucho viendo a Javi gritar a la caja tonta por “un fallo en la defensa”, insultar a los jugadores italianos por el mero hecho de ser italianos, “italianini dimerda”, apasionarse por una falta en el área o berrear “joder, qué mala suerte, joder qué mala suerte” sin ton ni son. Un hombre al que no le guste el fútbol es, en mi opinión, como un campo sin flores, como un lunes sin sueño, como un domingo sin resaca. Le falta algo. También me gusta mucho ver a los sudafricanos celebrar sus goles todos juntos, bailando a lo negro africano (que no baila igual que el negro afroamericano). Transmiten una felicidad, contagian un optimismo, un no sé qué que hace que saltas del sofá y te pongas tú también a bailar, con los brazos en el alto y una sonrisa de oreja a oreja.

En fin, que si bien no es fácil alcanzar cierto equilibrio matrimonial en época de Mundial, he decidido volcarme a tope estas cuatro semanas y apoyar a mi futuro marido en la dura lucha por la victoria. Eso sí, mi apoyo viene, como no podía ser de otra forma, a través del estómago.

Inicio hoy pues una serie de recetas ideales para picar, comer y beber durante estas cuatro semanas, aunque tranquilos, no voy a estar cuatro semanas con el temita. Recetas para un mundial.

Empiezo con unos wrap o rollitos fríos de espinacas frescas buenísimos y superfáciles. Combinan ese aspecto de comida guarrera que necesita un hombre viendo el fútbol con el equilibrio nutricional y calórico que exige una mujer, la salud ante todo. Hay verduras, productos frescos, queso... son perfectos. Y no sólo valen para el fútbol porque ésta es una de nuestras cenas habituales: rápidas de hacer, ligeras para no irse a la cama reventao e hipocalóricas (que ya sabéis que la cena es lo que más engorda). Además, así aprendemos a asar un pimiento, cosa que en La Rioja aprendemos en el mismo instante de nuestro nacimiento. Según vas saliendo, según abandonas el vientre materno, te viene una sabiduría de riojanismos y aprendes, entre otras muchas cosas, conceptos básicos como cómo se hace el pacharán, cómo se asan los pimientos, que los mazapanes vienen de Soto, que el Ebro nace en Fontibre, que el castellano lo hizo en San Millán de la Cogolla y que las chuletas se asan con sarmientos. Ezo e'azi, compadre, los pimientos son asaos y la papas fritas. So, lets go.

Ingredientes para 2 fajitas para 2 personas:
- 2 pimientos rojos grandes.
- Una bolsa de espinacas frescas.
- Un paquete de tortillas Old El Paso.
- Queso griego Feta, de nuestro supermercado alemán favorito.
- Sal, aceite de oliva y, voluntariamente, pimienta.

¿Cómo se asa un pimiento?



No hablo del pimiento de conserva, eh. Eso se hace con carbón a temperaturas altísimas y cogiendo el pimiento por kilos. Hablo en plan casero para una cosita sencilla.

Encendemos el horno a 180º.
Lavamos el pimiento.
Secamos el pimiento.

Empujamos el rabo para dentro y lo sacamos entero. Así sacamos todas las pepitas de una sola vez.


Metemos al horno y dejamos asar durante una hora, una hora y cuarto, más o menos. Puedes aprovechar para recoger la casa, limpiar la cocina, leer las noticias o ver un capítulo y medio de Glee. No hay que estar vigilando el horno continuamente, por muy fijamente que mires el pimiento a través del cristal, no se va a asar antes.

Sacamos del horno (cuidado, que por dentro habrá soltado mucha agua que estará muy caliente y podemos quemarnos). Dejamos enfriar un poco durante unos 10 minutos. Pelamos y cortamos en tiritas. Si el pimiento está bien asado, se tiene que dejar pelar muy fácilmente. Ejemplo de pimiento bien asado. ¿Véis que despegadita ha quedado la piel? Pues eso.



- Lo hacemos tiritas, salamos un poquito y reservamos. Y diréis, pero Begoña, ¿no puedo usar pimientos de bote? Pues sí, podéis usar pimientos de bote, pero no es lo mismo y tampoco es igual, que dirían Martes y Trece en aquel skecht del detergente Gabriel.

- Abrimos la bolsa de espinacas frescas, lavamos y secamos las hojas con abundante agua como si de una lechuga se tratase.

- Ponemos en un plato una tortilla de pan mexicana y cubrimos con hojas de espinacas.


-Partimos un buen trozo de queso feta y lo desmigamos con los dedos sobre las hojas de espinacas.


- Distribuimos tiritas de pimiento al gusto del comensal.


¡Qué bonito que es mi pimiento! Let's take a closer look.

Ummmmmm.

Ahora, salamos otro poquito, rociamos con una cucharada de aceite de oliva, espolvoreamos un poquito de pimienta y doblamos siguiendo el tutorial para plegar fajitas que podéis ver al final de este post.

¿El resultado? Mejor imposible, gusta a TO-DO el mundo. Es ligero, sabroso, casero y sano. De hecho, esta noche lo mismo vuelvo a hacer un par de ellas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...